lunes, 29 de septiembre de 2014

La primera respuesta al desafío de la sedición y la secesión...



Declaración Institucional de Presidencia del Gobierno de España del 29 de septiembre de 2014:

"Señoras y señores, muy buenos días y muchas gracias por su asistencia a esta convocatoria. 

Comparezco ante ustedes para informar de los acuerdos adoptados por el Consejo de Ministros que con carácter extraordinario se ha reunido esta mañana. Después de analizar los dictámenes solicitados al Consejo de Estado, el Gobierno ha formalizado los recursos de inconstitucionalidad contra la Ley de consultas no refrendatarias aprobada por el Parlamento de Cataluña y contra el decreto de la convocatoria de la consulta para el 9 de noviembre firmado por el presidente de la Generalitat de Cataluña

Como saben ustedes, si se admiten a trámite por el Tribunal los dos recursos, queda automáticamente suspendida la vigencia tanto de la ley como del decreto, según dispone el artículo 161.2 de nuestra Constitución

No voy a reiterar los argumentos que se exponen en los recursos y que debe valorar el Tribunal, los conocen de sobra. La consulta que se pretende llevar a cabo ni por su objeto ni por el procedimiento seguido es compatible con la Constitución española. 

La decisión de hoy es coherente con lo que el Gobierno ya había anticipado desde el día 12 de diciembre del pasado año, cuando comparecí yo aquí en esta misma sala. Fue entonces cuando el presidente de la Generalitat anunció su decisión de convocar un referéndum de autodeterminación, y ese el mismo día fijamos la posición del Gobierno, que, como es evidente, en un asunto de estas características no ha sido modificada. 

Siempre dijimos que esa consulta no se iba a celebrar porque atenta directamente contra la Constitución, venimos insistiendo en en ese mismo argumento todas y cada una de las veces en que se ha planteado ese asunto, y hoy cumplimos nuestra obligación de interponer un recurso contra una decisión que atenta gravemente contra los derechos de todos los españoles. 

La consulta de autodeterminación que pretende convocar el Gobierno de la Generalitat es abiertamente contraria a nuestra Constitución que en el primero de sus artículos consagra que la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan todos los poderes del Estado. 

La soberanía reside en el pueblo español en su conjunto y una parte de él no puede tomar decisiones sobre lo que afecta a todos. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española y cualquier intento de disolverla es radicalmente contrario a la Constitución. 

Ciertamente la Constitución es reformable, pero la consulta pretendida no encaja en modo alguno en los procedimientos que la propia Constitución establece para su reforma. 

Es falso que el derecho a votar y a decidir sea un derecho que se pueda atribuir unilateralmente una comunidad negándoselo al resto de la nación. Es un recurso demagógico apelar a algo que suena bien, el derecho a expresarse, el derecho a ser escuchado. El problema es que quien esgrime estos argumentos en la realidad le está privando de ese derecho a quien realmente le corresponde, que es el conjunto del pueblo español. Por tanto la consulta es profundamente antidemocrática, el derecho que pretende dar a algunos se lo está sustrayendo a todos los demás. 

Jurídicamente hablando el Gobierno no puede ni debe hacer otra cosa distinta de lo que hoy hace y desde un punto de vista distinto tampoco cabe obrar de otra manera. 

No hay nada ni nadie; ni poder, ni institución alguna, que pueda romper ese principio de soberanía única e indivisible sobre el que se basa nuestra convivencia. Dicho de otra manera, no hay nada ni nadie que pueda privar a todos los españoles del derecho a decidir lo que es su país; sin embargo, ésa y no otra es la consecuencia práctica de la consulta convocada por la Generalitat.
El Gobierno, por lo tanto, está obligado a recurrir en defensa de la Constitución, que es tanto como recurrir en defensa de las libertades y los derechos de todos y cada uno de los españoles, incluidos los ciudadanos de Cataluña. A ellos y a sus derechos también estamos defendiendo con este recurso. 

Quiero recordar que la posición del Gobierno se ha visto avalada política y legalmente por una incuestionable mayoría del Congreso de los Diputados, así como por el propio Tribunal Constitucional en su sentencia del pasado 24 de marzo. 

Permítanme que me extienda ahora algo más en la argumentación porque, además de recurrir, debemos explicar con meridiana claridad lo que implica este desafío. 

Lo primero que quiero decir es que con este recurso defendemos la vigencia de la Ley democrática. La Ley no es un corsé, ni una restricción contra la libertad. Es todo lo contrario: la Ley es garantía de igualdad, de los derechos y de las libertades de los ciudadanos. Es la garantía de la seguridad de todos. La Ley no es un capricho del Gobierno, ni de éste ni de ningún otro. La Ley es la expresión de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos y, por eso, el principal cometido de un Gobierno es defenderla: cumplirla y hacerla cumplir. 

No es admisible, como hacen algunos, contraponer ley a democracia, porque sin ley no hay democracia ni respeto a los derechos de los ciudadanos y sin ley tampoco hay política. 

A nadie se le impide ni hablar ni expresar su voluntad. Felizmente, los españoles llevamos haciéndolo desde hace décadas. Pero lo que se no se puede permitir es que la voluntad de una parte prive de sus derechos al conjunto. 

Las leyes se pueden cambiar, pero siempre por los cauces democráticos establecidos. Quien desee modificar esta situación tiene toda la libertad de plantear una reforma de la misma, proponerla en los términos democráticamente establecidos y conseguir los apoyos para sacarla adelante. Esa es la manera de hacer las cosas. Lo que no se puede hacer, o no debería hacer un gobernante responsable, es buscar atajos o subterfugios para violentar la legalidad por muy adornados que vengan de bonitas palabras. 

Quisiera decir algo sobre el diálogo. El Gobierno ha mantenido permanentemente abierto un diálogo con el Gobierno de la Generalitat y yo particularmente lo he mantenido con su presidente. Pero lo cierto es que la Generalitat lleva tiempo desarrollando una política de hechos consumados que ha desplegado sin pausa. Y pretende que el Gobierno se vea forzado a encontrar una solución a decisiones unilaterales imposibles de compartir. 

Mi postura ha sido abierta, clara y firme. He estado dispuesto a negociar desde el primer día, pero nunca ha existido una posibilidad real porque primero se han tomado decisiones desde la Generalitat y luego se ha pretendido que el Gobierno de España no solo las aceptase, sino que encontrase además las vías políticas y legales para llevarlas a cabo. 

Cuando una parte actúa en contra del marco legal y de los intereses del conjunto, no puede ser la obligación del Gobierno encontrar un punto intermedio de acuerdo. La única vía real de diálogo habría consistido en plantear los problemas y buscar conjuntamente escenarios posibles para resolverlos. Se ha hecho lo contrario. Se han tomado decisiones unilaterales pretendiendo llegar a un punto de no retorno que obligara al resto a aceptarlo sin más. 

Quiero hablar por último de responsabilidad. Porque quien ha puesto en marcha todo este proceso es responsable de las consecuencias del mismo. Consecuencias que pasan por la deslegitimación injusta de nuestras instituciones democráticas o por la fractura de los lazos de hermandad que han unido a Cataluña y al resto de España durante toda nuestra larga historia en común. 

En particular, juntos, los catalanes y el resto de los españoles, nos hemos otorgado una Constitución que ha brindado el tiempo de mayor prosperidad y bienestar en democracia de nuestra historia. Apoyada por una amplísima mayoría de catalanes y refrendada por el pueblo español, nuestra Constitución, fruto del consenso, del diálogo y de la generosidad de todas las partes, ha permitido a Cataluña disfrutar del mayor reconocimiento y el máximo nivel de autogobierno y durante más tiempo de toda la historia. 

Lamento profundamente que, a pesar de todas estas consideraciones, el presidente de la Generalitat haya convocado esta consulta de autodeterminación. Lo lamento. Porque va en contra de la ley, desborda la democracia, divide a los catalanes, los aleja de Europa y del resto de España y perjudica gravemente a su bienestar. Por no hablar de la frustración a la que está condenando a una parte de los ciudadanos de Cataluña al animarles a participar en una iniciativa que no puede, por su ilegalidad, ver la luz. Lo peor es que lo sabía desde el principio. 

Creo que aún estamos a tiempo de enderezar el rumbo, de superar una dialéctica estéril de confrontación y buscar un diálogo fructífero. Tanto el Gobierno como yo mismo estamos abiertos a cuantas iniciativas busquen ese objetivo, pero siempre dentro del más escrupuloso respeto a la legalidad, condición inexcusable de cualquier diálogo en una democracia seria y responsable como es la nuestra. 

Y, desde luego, quiero decir con toda claridad que, mientras yo sea presidente del Gobierno, la ley se va a respetar en toda su integridad. Que todos los catalanes y el resto de los españoles estén tranquilos en ese sentido. Todo el diálogo dentro de la ley y ninguno fuera de la ley.
Muchas gracias y buenos días".

A la tarde de este mismo día 29 de septiembre el Tribunal Constitucional por uninimidad de sus doce vocales suspendía la Ley de Consultas de Catalunya y el Decreto de Convocatoria de la Consulta del 9 de noviembre de 2014...

domingo, 28 de septiembre de 2014

Hacia la fustración o hacia la sedición...de los creyentes hacia la dimensión desconocida.



Después de la ducha escocesa, el no de la ciudadanía escocesa a la ruptura del Reino Unido, y la posterior y complicada, por años, reforma territorial en el Reino Unido, el té para todos en mimetismo al café para todos en España en la etapa de la transición, la Unión Europea ve como en España se está fraguando un proceso de sedición. 

Si en el caso del Reino Unido el referéndum fue acordado, consensuado y legal, a recordar que en el Reino Unido no existe constitución y por tanto no hay rigideces en cuanto a la posibilidad de negociar procesos políticos de todo tipo, en España nos encontramos que el Govern dels Millors espoleado por ERC, CUP, ANC, Ómnium Cultural y El Clauer han impuesto la hoja de ruta hacia la sedición.

El sr. Mas sabe que el sistema político español tiene un seguro, una llave y una piedra angular que no es la Constitución, la constitución es el medio del que se dota la ciudadanía española para regular sus intereses políticos, sociales, económicos y territoriales pero no es la base angular donde descansa el principio de todo.

Esa piedra angular es la soberanía del pueblo español. Sí, para aquellos poco versados en la verdadera esencia de este “problema” la piedra angular que impide por ahora que sea realidad la secesión, la sedición y cosas peores es la llamada soberanía del pueblo español.

Para el sr. Mas y sus compañeros de viaje hacia lo desconocido la idea de la soberanía española es anatema. Lo es porque para ellos hay más de una soberanía en lo que ellos llaman Estado español. Por de pronto está la soberanía del pueblo de Catalunya, representada por el Parlament de Catalunya que bebe sus fuentes de la Constitución de 1978 tan denostada y repudiada, por otro lado hay otros compañeros de viaje hacia lo desconocido que dicen que existe la soberanía de los Países Catalanes; Catalunya, Valencia, Islas Baleares, franja aragonesa, Andorra, sur de Francia-Rosellón y Alguer, y claro existen otras soberanías en el resto de lo que queda de España; País Vasco, Euskalerría si se amplia a Navarra y País Vasco francés, Galicia, Islas Canarias, etc…en pocas palabras a sus ojos España como nación es simplemente una ficción creada desde Madrid desde hace siglos.

Es el concepto de múltiple soberanía el que el sr. Mas quiere imponer. 

¿Murcia es una nación, Andalucía, Castilla, Asturias o Aragón? ¿La ciudad de Cartagena que fue cantón independiente durante varios meses en 1875 lo es? ¿Por hablar catalán o euskera o gallego o bable o guanche se es soberano respecto al resto de partes de España? Aquí está el meollo de la cuestión.

El sr. Mas alude a que es el 129 presidente de la Generalitat de Catalunya dejando a un lado los 40 años de sistema democrático existente para hacer un puente con el derecho a decidir. La memoria de pez querida por el sr. Mas elude la verdad histórica: ha sido en los últimos 40 años cuando Catalunya, la ciudadanía de Catalunya de verdad ha podido elegir a sus representantes, a podido escoger, con sus defectos y virtudes, a aquellos que representan la voluntad ciudadana de Catalunya en el marco de un sistema político que a ojos de los catalanes de siglos atrás les hubiera parecido un milagro…¿O es que en la Edad Media, en el siglo XVI, XVII y XVIII e incluso en gran parte del XIX existía un sistema democrático de un ciudadano un voto y la capacidad de poder representar a todos los segmentos de la población? 

La sedición es el camino que ha decidido una parte del Parlament de Catalunya con el actual Govern dels Millors al frente. Es una decisión que nadie de los que la han tomada ha sido por coacción sino porque desde hace tiempo así lo han querido.

El decreto Ley que ssustenta la convocatoria junto con la Ley de Consultas serán llevados al Tribunal Constitucional, que ya está considerado politizado por los secesionistas, y poco después se suspenderá Ley y Decreto…¿y luego qué?

El sr. Mas sabe que si realiza desacato y accede el 9N a abrir colegios electorales le dará en bandeja de plata al Gobierno de la Nación la excusa para que intervenga y suspenda parte de las competencias de la Generalitat, Governación, Interior y Educación; los colegios son competencias de Educación, y cuando esto ocurra se abrirá otro nuevo frente esta vez más peligroso…

¿Qué harán los 53.000 militantes de ANC ante esta situación? ¿Y los de ERC? ¿Y el resto de compañeros de viaje?

Si se escucha lo que dicen por ahora, “el 9n se ha de votar” “Votar es ejercer la desobediencia civil”, está claro que no se quedaran con los brazos cruzados; manifestaciones y concentraciones será el nivel más bajo…pero para ellos no será suficiente.

Las famosas elecciones plebiscitarias están en el horizonte, en una sociedad catalana radicalizada y ya fragmentada. Lo peor en momentos de crisis es hacer mudanza…y sin embargo el sr. Mas y su Govern dels Millors junto con ERC, ANC, CUP, etc han decidió dirigirse hacia la sedición pase lo que pase y ocurra lo que ocurra.

En estos momentos en Catalunya hay cerca del 30% de exclusión social y pobreza, hay cerca de 900.000 ciudadanos en desempleo, muchos de ello desde hace más de 2 y 3 años, hay un 45% de abandono y fracaso escolar, hay cientos de miles de ciudadanos que han perdido su hogar por ejecuciones hipotecarias o desahucios por impago de alquiler, hay una deuda acumulada de 65.000 millones de euros con pagos de intereses de cerca de 3.000 millones de euros anuales, los proveedores, farmaceúticos y agentes sociales no cobran desde tiempo e incluso se permite el Govern dels Millors de recortar un 25% en pagos a los agentes sociales, solo el FLA hace que los trabajadores públicos y parte de las competencias de la Generalitat se paguen todavía y en este contexto se dedican millones de euros a fomentar la secesión y cerca de 13 millones a poner en práctica la consulta no vinculante fantasma.

¿Qué ocurrirá cuando se produzcan las elecciones tras el 9N? El Parlament puede ser una amalgama de formaciones políticas contrarias unas de otras y puede que ERC y CDC proclamen la declaración unilateral de independencia ante la frustración de sus votantes y de los que cual creyentes decidieron apostar por el derecho a decidir…y entonces se pedirá al Gobierno de la Nación que sea comprensivo, que no ejerza los derechos de la soberanía del pueblo español y que abra negociaciones para la desmembración de España…¿De verdad alguien cree que desde Madrid nadie hará nada y que el resto de miembros de la Unión Europea aplaudirán una nueva Yugoslavia en tiempos de una nueva recesión económica?

Los partidarios de la secesión no han explicado nunca cómo y de qué forma se producirá la secesión y los costes políticos, sociales, económicos y humanos que tendrá la secesión a corto, medio y largo plazo…sin embargo para ellos el proceso será corto, no más allá de 2015, indoloro y aséptico…¿Se puede ser tan ingenuo o tan malévolamente maquiavélico?

Un proceso complicado con escenarios todos funestos es lo que espera si no hay seny. La única fórmula para que toda esta situación vuelva a su cauce es la reforma constitucional, la asunción de un modelo territorial federal simétrico, un referéndum a nivel de toda la soberanía del pueblo español que decida refrendar la reforma; lo ideal una república federal, y luego la reforma y refrendo de un Estatuto para Catalunya que sea integrador y no excluyente, que sea parte de la federación y no un reino de taifas.

Pero para todo eso hay que tener paciencia y un periodo de tiempo suficiente para que cale, se fortalezca y se den los necesarios acuerdos, compromisos, consensos y sobre todo confianzas.

Por ahora solo hay la amenaza de la sedición, de la secesión y de cosas peores con una gran ilusión por parte de los creyentes que no saben o no quieren saber que son dirigidos hacia el precipicio, hacia ese país desconocido…

viernes, 26 de septiembre de 2014

Teatro, puro teatro y...la amenaza



"Yo no he sido un político corrupto. Nunca he recibido dinero a cambio de una decisión política o administrativa"

"¿Qué puede hacer un hombre de 40 años y con dinero? Podría haberlo dedicado a los negocios. A comprar fincas. Pero mi proyecto prioritario era hacer país".

"Mi padre se hizo rico en Bolsa con la complicidad de las autoridades monetarias españolas"

"Recibiré en esta comparecencia críticas muy duras, pero muy probablemente no lo serán tanto como las recriminaciones que yo mismo me hago"

"Yo no decidí hacer política para ganar dinero. Dinero ya tenía"

"A menudo se piensa que guardar dinero se hace por codicia, pero a veces se hace por miedo"

"He intentado que se llegara a acuerdos, abrir puertas, establecer puentes para conseguir determinadas inversiones o para solucionar conflictos políticos y sociales"

"En 1980 tenía en el extranjero 140 millones de pesetas en dólares"

"Si todo hubiera sido tan corrupto no se hubiera aguantado"

"Estoy tan excitado porque me dan pena algunas cosas que se han dicho y la 'audacia' de algunas cosas que se han dicho"

"Me he desnudado ante la opinión pública"

Jordi Pujol ante la comparecencia en la Comisión del Parlament de Catalunya del 26 de septiembre de 2014.

Hoy, como era de esperar, la comparecencia de Jordi Pujol ante la Comisión de Asuntos Institucionales del Parlament de Catalunya no ha servido para nada. El compareciente ha realizado su último saludo al escenario. Ha utilizado las casi dos horas de presencia para estar de cuerpo presente y ha despreciado a la ciudadanía de Catalunya.

Un Jordi Pujol avejentado, a la defensiva y por último intentando hacer de aprendiz de brujo por última vez para de forma demagógica defenderse…un hombre que ha perdido credibilidad pero no un servidor público ni un patriota, eso ha desaparecido ya para siempre.

El sr. Pujol hizo una primera intervención dickensiana, cual David Copperfield fue explicando la historia del buen padre Florenci, agente de bolsa, astuto broquer, hombre que por miedo, así de forma ingenua, por miedo fue acaparando dinero negro por miedo al futuro de su hijo con pájaros en la cabeza, es decir con el ideal de fer país, Florenci decidió que el dinero negro no declarado, 140 millones de pesetas de 1980, fueran como una especie de refugio por si Pujol y familia debían de marchar por culpa de la España del momento. El sr. Pujol no fue capaz de reconocer, reconocerse a sí mismo, que Florenci, su padre, fue un defraudador, un estraperlista y un individuo dedicado a realizar negocios oscuros, tanto que apareció en el BOE de la época como defraudador…Ni una sola prueba, ni un solo papel sobre el texto que memorizó cual actor de tragedia.

El sr. Pujol centró su intervención en esto, en solo esto y solo para esto.

En el turno de las formaciones políticas presentes de la comisión ERC de formas suaves, no estuvo el sr. Junqueras, ¿Quizás para no tener que preguntar la verdad absoluta? Estuvo resignada y triste, PSC formuló preguntas concretas con tono tranquilo y pidió pruebas de lo que decía Pujol, PP entró en la yugular igual que Ciutadans y de igual forma que IC-V-EUA y CUP se limitó a realizar una exposición sobre el final de un régimen…Y claro, CIU estuvo pero como convidado de piedra intentando defender lo indefendible.

En el turno de replica del sr. Pujol se produjo el último saludo al escenario del animal político abatido y rodeado…

Con un todo aleccionador, con una impostura de salvador y padre de la patria y con un elevado tono de voz rugiente el sr. Pujol se permitió recordar a los presentes que lo que había ocurrido, todo desde su caída hasta la presencia en el Parlament para ser recibido con preguntas y ser exigido en explicaciones, era poco más que infantil y añadió de forma directa una amenaza:

 “Si vas segando la rama de un árbol, al final cae toda la rama… con los nidos que hay. Pero no sólo cae esa rama, también caen las otras

Ésta es el verdadero mensaje al Parlament, a las formaciones políticas y a CiU…

Tal cual, así de ancho se quedó el padre de la patria.

Y así acabó la obra de teatro…

Mañana la siguiente pieza de teatro que tendrá pocas representaciones pero gran éxito de público entre las filas de los creyentes…

domingo, 21 de septiembre de 2014

De procesos de referéndum...



El País, 12 de septiembre de 2014:

Alberto López Basaguren (Basaruri, 1957), catedrático de Derecho Constitucional por la Universidad del País Vasco, está considerado por numerosos expertos como la máxima autoridad española sobre los procesos soberanistas de Escocia y Quebec, que ha seguido sobre el terreno desde las universidades de Edimburgo y Montreal. También ha cursado estudios en Cambridge.

Pregunta. El 18 de septiembre, Escocia celebra un referéndum sobre su posible independencia ¿Qué incidencia tendrá en España y en Cataluña y Euskadi en particular?

Respuesta. Con la comunicación de hoy, tan fluida y profunda, los efectos en países cercanos con problemas similares son innegables e ineludibles. No obstante, el caso escocés tiene particularidades jurídicas que le diferencian de los problemas de Cataluña y España porque la Constitución británica, a diferencia de la española, no es superior a las leyes ordinarias. Pero hay un trasfondo político en el caso escocés que nos afecta. ¿Por qué es posible en el Reino Unido lo que no es posible en España?

P. Pues eso. ¿Por qué es posible en el Reino Unido lo que no es posible en España?

R. El caso escocés, igual que el quebequés, son excepciones. Pero cada uno, desde su singularidad jurídica, ha dado respuesta a un problema político. España también tendrá que afrontar ese reto político, aunque su legalidad lo impida. Desde la legitimidad política, España esta obligada a preguntarse por qué la regulación legal española es diferente. Y si debe afrontar esos retos cuando Reino Unido y Canadá lo han hecho.

P. Pero dice usted que el caso escocés y el quebequés son excepciones.

R. Son excepciones jurídicas y cada una de ellas ha dado su propia respuesta. En Canadá, su Constitución no decía nada sobre un referéndum sobre la independencia. Pero el sistema lo terminó regulando legalmente con la Ley de Claridad.

P. ¿Y en el caso escocés?

R. El Parlamento británico no tiene límites constitucionales como en España. Se aceptó que, según el Estatuto de Escocia, sólo se podría realizar el referéndum si así lo aprobaba el Parlamento británico. Y esto se hizo tras la mayoría absoluta del Partido Nacionalista Escocés en las elecciones regionales, que se presentó con un programa político de mayor autonomía y referéndum por la independencia. El Parlamento británico, a su vez, impuso que el referéndum escocés no podía ser unilateral y debía ser negociado.

El Parlamento británico, a su vez, impuso que el referéndum escocés no podía ser unilateral y debía ser negociado

P. ¿Cómo fue la negociación?

R. El Gobierno escocés aceptó todas las condiciones del Parlamento británico sobre el modo de celebrarse el referéndum, especialmente que hubiera una única pregunta y que fuera clara sobre si se aceptaba o no la independencia de Escocia. El Gobierno británico, a su vez, aceptó que pudieran votar los jóvenes de 17 y 18 años. Creo, no obstante, que David Cameron cometió un error de precipitación al forzar el referéndum únicamente sobre la independencia porque lo que los escoceses querían primordialmente era una mayor autonomía.

P. ¿Quien cree que va a ganar en Escocia el día 18 el sí o el no?

R. Hasta hace un mes había una sólida posición del no. Pero las últimas encuestas dan un alza al si por un deslizamiento del voto laborista porque en el Reino Unido se ha producido una fractura terrible en su modelo económico y social, que ha empujado a una parte del electorado laborista a creer que la independencia puede ser una respuesta a esa fractura social. Creo que, al final, ganará el no, que predomina entre las mujeres y los mayores que temen por sus pensiones, pero por poca diferencia. Pero apunto el riesgo que supone la quiebra del modelo social, que está favoreciendo el sí.

P. Y si ganara el sí. ¿Qué pasaría?

R. Se abriría un proceso de negociación complejo y muy incierto porque sería por una diferencia muy pequeña. Existe el precedente del Quebec y entonces, el Tribunal Supremo de Canadá dijo que la negociación no iba a ser sólo sobre la logística de la independencia. Hay que tener en cuenta que no estamos ante un referéndum de autodeterminación de una colonia, reconocido por los organismos internacionales. Hay asuntos muy importantes que negociar. Por ejemplo, la divisa, muy importante para el Reino Unido que no está en el euro. El Parlamento británico ya ha adelantado que si Escocia se independiza se queda fuera de la unidad monetaria británica, lo que sería un revés muy serio para los escoceses. Está también el problema de la deuda. Por este motivo, algunos entienden que habría que celebrar un segundo referéndum sobre lo pactado, tras la negociación.

P. ¿Y si gana el no?

R. Como la diferencia sobre el si será pequeña, existe el riesgo de que se empiece el cuanto de nunca acabar. El Partido Nacionalista Escocés puede tener la tentación de tratar de seguir repitiendo los referéndum hasta lograr el sí. Pero es muy difícil que el Parlamento escocés pueda convocar nuevos referéndum de modo unilateral sin consentimiento del Parlamento británico. El ejemplo del Quebec es revelador. El sí perdió por muy poco. Los independentistas creyeron que en la siguiente legislatura ganarían. Pero los hechos mostraron que fracasaron sus previsiones y hoy el movimiento independentista del Quebec está en claro retroceso.

Hoy el movimiento independentista del Quebec está en claro retroceso

P. El PNV ha apuntado el modelo escocés como un referente a seguir y no el de Cataluña.

R. El caso escocés tiene el respaldo de un pacto en su propio país y el PNV sabe que una pretensión unilateral, como la catalana, fuera de la legalidad, no se va a aceptar. Yo he visto en Escocia a expertos impulsores de la independencia distanciarse expresamente del caso catalán por su actuación unilateral, no pactada.

P. ¿Escocia podía ser el precedente en la UE de una cadena de secesiones?

R. En ningún caso, una hipotética independencia de Escocia sería un precedente en la UE. Los propios independentistas escoceses lo presentan como un caso especial, pactado, y recalcan su excepcionalidad para ser aceptados. Descartan ser el inicio de una cola de independencias en la UE.
P. ¿Por qué en Cataluña o Euskadi no puede hacerse un referéndum pactado?

R. Quebec y Escocia son dos casos excepcionales, dónde se presentaban elementos muy sólidos. En España, para empezar, hay un problema de constitucionalidad. La Constitución y los estatutos no lo prevén. Pero, además, en clave política, hay una diferencia radical entre la propuesta del Partido Nacionalista Escocés y las propuestas de consulta de Ibarretxe, en su día, y hoy de Artur Mas. Ni Ibarretxe ni Mas se presentaron a las elecciones con un programa claro, de someter a consulta una propuesta de independencia. Lo hicieron a medias tintas. La propuesta clara del Partido Nacionalista Escocés fue precedida de un amplio debate político que aquí no se ha producido. Pero que tendrá que terminar por hacerse porque es insostenible políticamente la situación en que vivimos en Cataluña.
La actitud de Artur Mas está provocando una fractura social muy grave

P. El Gobierno del PP es reacio a abrir ese debate.

R. Es cierto, pero políticamente va a ser insostenible en el tiempo por sus efectos negativos. Nada se puede hacer fuera de la legalidad, pero quien la defiende, debe justificar su legitimidad. Es verdad que la Constitución es reacia a los referéndum, pero se puede explorar un consenso mayoritario sobre en qué condiciones y con qué requisitos se podría celebrar.

P. ¿Qué va a pasar en Cataluña?

R. Una parte importante de los catalanes están movilizados por la independencia. Hay una cerrazón al debate por una parte y por la otra, una pretensión de huida hacia adelante. La actitud de Artur Mas está provocando una implosión del sistema catalán de partidos y una fractura social muy grave. La situación catalana es, por tanto, extremadamente preocupante y difícilmente gobernable.

P. ERC está empeñada en celebrar unilateralmente el referéndum por la independencia.

R. ¿Y va a declarar la independencia unilateralmente? ¿Va a optar por la vía insurreccional?, Ya no estamos en los años treinta.

P. ¿Cómo puede afectar el escándalo de la familia Pujol al proceso soberanista catalán?

R. A quien va a afectar es a CiU. Este partido tiene muy mal futuro. La gobernación de Mas ha llevado a CiU al suicidio y el escándalo de Pujol es el remate.

P. ¿Adónde va a ir Cataluña?

R. A corto plazo, se va a producir una enorme frustración. Estoy convencido de que si Escocia y Cataluña hubieran tenido una financiación co0mo la que ha permitido el concierto económico, no se hubieran planteado los problemas posteriores. Hoy sólo veo como salida un enorme baño de realismo.

P. ¿Qué pueden hacer el Gobierno central y las instituciones?

R. El Gobierno central no ha dado una respuesta seria a la estrategia del nacionalismo. Sólo la apelación a la legalidad y no puede convertirse en una trinchera infranqueable. El primer error está siendo no afrontar el debate político. Y debe hacerse sin por ello aceptar el terreno de juego del nacionalismo. Los problemas que en su día ya se detectaron en el funcionamiento del Estado autonómico debieron ser abordados entonces. Porque ahí radican los problemas de ahora.

P. ¿A qué se refiere?

R. Por ejemplo, al reparto de competencias. En todos los estados federales, la Constitución fija nítidamente las competencias del Estado mientras aquí han sido los estatutos de autonomía los que las han fijado abriéndose situaciones conflictivas como sucedió con la reforma del Estatuto de Cataluña. Está pendiente, también, de resolución la financiación y las relaciones intergubernamentales.

P. El fenómeno escocés o el catalán ¿puede afectar a Euskadi?

R. El PNV está marcado por la experiencia del plan Ibarretxe y con una apuesta por el soberanismo, unilateral, arriesga la pérdida del poder y el fortalecimiento de la izquierda abertzale. Lo que me sorprende es que Artur Mas no haya aprendido de la experiencia de Ibarretxe.